Con permiso de Anna: no encuentro la manera de crear mi nuevo grupo para el debate. Y acabo de ver que existe este "Foro", y pienso que quizás el "Foro" es precisamente el lugar apropiado para intercmbiar opiniones de toda índole. Corrígeme si me equivoqué.
Mi idea era iniciar un debate sobre el tema de la "politización" de las ideas. De muchas ideas que, en principio, nada deberían tener que ver con la Política (o sea, no se relacionan con estrategias de gobierno, sino con nuestra manera de enfocar la vida y vivirla como individuos), sino más bien con la ética y la moral.
Antiguamente, de estos temas de la ética y la moral se ocupaban las religiones. Y quizás fuese acertado, pues ¿para qué querrías tú una religión que no se propone guiarte hacia perfeccionamiento ético/moral alguno?
En nuestra edad del agnosticismo anticlericalista, los ideólogos políticos se han erigido en profetas de la moralidad, de su propia concepción humana de la moralidad. Y las masas, que siguen a las ideologías políticas como si de religiones se tratara, asumen esas posturas como dogmas incuestionables.
Lo lamentable de la situación es que hoy ya no puedes hablar ni siquiera del clima, sin que eso despierte irreconciliables antagonismos de base ideológica/política. Si tu interlocutor es "de izquierdas" dirá "así". Y si "de derechas", dirá "asó". Muchas veces no porque el "así" o el "asó" sean fruto de una reflexión profunda de los hechos y la realidad. Sino porque en su librito así dice que hay que opinar.
Y el problema está en que, a mi entender, esa omnipotencia de la política en todos los ámbitos de la opinión es opresiva. Ya no nos atrevemos a pensar nada sin antes consultar a nuestros "maestros": los grandes ideólogos de los Ss. XIX y XX; por si se nos ocurriese desviarnos hacia posturas "heréticas". Y peor: ya tampoco dialogamos con nadie. Monologamos a gritos desde posturas irreconciliables. Cada cual recita su estribillo aprendido de memoria, sin detenerse un segundo a escuchar nada: ni lo que sale de su propia boca, ni lo que sale de los labios de su antagonista.
¿Cómo nos entenderíamos y con quién, así?
Etiquetas: política, ética
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