
De mi paso por las aulas de la Facultad de Filosofía, en Barcelona, recuerdo las clases del profesor Alegre.
He querido retomar ese recuerdo desde este rincón.
Urgar en los apuntes que hice es ardua tarea. Me dirijo al google con la esperanza de hallar el reflejo de ese gran maestro de Filosofía Antigua.
Aunque mi bachiller es de Ciencias, en un momento dado, en la madurez, me aboqué a leer en las fuentes de los clásicos.
Nunca fui introducida al griego, pero me armé con un diccionario para tener ante mí la palabra justa del concepto que en las clases se trataba.
Dejé esos estudios a medias, pero no por ello olvidados.
Trabajar y estudiar se hacía difícil. Tuve que optar por dejar esas aulas y centrarme en las que yo regía.
Un bucle del tiempo viene ahora con ese reflejo.
La palabra se engarzó para hablar del ser y el estar.
El poema retorna al mito, desvelando los velos que en el poema de Parménides se van desvelando. Poema del ser.
Recomiendo entrar en esa jungla del tiempo y leerlos.
A Heráclito, también, por supuesto.
Nada permanece. Todo es cambio.
Se anticipa al caos.
Los fractales me acercan de nuevo a él.