DAR RIENDA SUELTA A LA IMAGINACIÓN

–¡Caramba, perrito! ¿Qué te trae por aquí? –dijo el hombre en un tono cálido y afectuoso, que causó el efecto de un bálsamo aplicado a los prevenidos oídos de Reeec–. Se te ve hecho un saco de huesos –prosiguió–. Apuesto lo que sea a que no te iría mal algo de comer –y dicho esto entró en su casa (que era precisamente aquélla en cuya acera Reeec se había alebrado), cerrando la puerta tras de sí.…
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