El telescopio espacial que nos enseñó a mirar "hacia afuera" con otros ojos...

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Añadido por DomoVilu el mayo 20, 2009 a las 11:07am —
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El magnífico telescopio espacial, que en el último par de décadas nos ha…
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Añadido por DomoVilu el mayo 19, 2009 a las 7:00pm —
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Amigos míos o desconocidos casuales que habéis dado conmigo y esta historia, he de decir que ya llega a su fin y, para ello, os dejo aquí los dos últimos capítulos. No querría poner más a prueba la paciencia de aquellos que habéis seguido a Fausto y los suyos hasta este lugar. Espero que el final sea tan digno como esperabais y lo disfrutéis. No me extenderé más en mi palabrería, me perderé un tiempo y desvaneceré hasta la próxima experiencia que nos una, de este o del ot
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 22, 2008 a las 8:55am —
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En ese momento, llegaba Eneko junto a los demás y contó lo sucedido. Antes de que acabara de relatar el momento en el cual, acorralados, Fausto le había instado a reunirse con los suyos, Alicia salió corriendo hacia la playa. Mosak, que la había acompañado en todo momento, la detuvo obstruyéndole el camino y se arrodilló para que subiera a él. Entonces, el equino alado se alzó hacia el cielo y voló hcia la playa. Desde las alturas vio un charco de sangre enorme y varios cuer
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 21, 2008 a las 8:43am —
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Los muchachos se reunieron con los demás al otro lado de la isla mientras “el escorpión” desataba su furia hacia donde creía se encontraban aún. Sus seres atravesaron la maleza destruyendo cuanto encontraban a su paso. Fausto gritó por encima del estruendo que reinaba en aquel lugar, los chillidos de las criaturas que caían bajo las garras de Leandro eran muchas, todas ellas tratando de frenar su avance hacia aquellos a quienes les debían la vida. - ¡Estamos acorralados! ¡No
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 20, 2008 a las 8:41am —
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“El escorpión” dio con cierta dificultad con el emplazamiento de la ínsula. Aunque la señal del transmisor era clara, cada vez más, aquel pedazo de tierra no aparecía en los mapas cartografiados ni había constancia alguna de su existencia sobre la faz del planeta. Ninguno de los aparatos de rastreo logró ubicar su posición exacta hasta que fueron sus propios ojos quienes, tras un espeso manto de neblina azulada, vieron tierra a lo lejos. Leandro había movido cielo y tierra p
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 19, 2008 a las 10:25am —
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Cuando Olaf era abatido en mitad de la penumbra, pasaron ante sus ojos las últimas horas de su vida, de la anterior y de esta nueva que ahora poseía de prestado. Layla había puesto sus manos sobre él, haciendo que su muerte apenas fuera un paseo entre este y el otro mundo. Antes de desaparecer frente a Leandro, el ruso había sido alcanzado por una de sus balas bajo el pecho. La herida era mortal, como bien pudo apreciar minutos después ya en la isla. Entonces dejó su cuerpo
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 18, 2008 a las 8:59am —
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A miles de kilómetros de allí, otra bestia, más humana que las que pululaban por el mundo gracias a las mentes de unos muchachos, caminaba abatida. Esa criatura tenía nombre y caminaba como uno más, pero su esencia era la de un arácnido cuya cola segmentada acababa en un temible aguijón. Era Leandro. Un militar derrotado por la ira que lo iba consumiendo poco a poco, por el odio creciente como la Luna que se acerca a su plenitud. Para algunos, aquel apodo, el de “el escorpió
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 17, 2008 a las 8:48am —
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Estimados lectores, amigos incansables de mis letras, aquí llega la última entrega que continúa “Soledades”. Espero lo disfrutéis más aún de lo que lo habéis hecho hasta ahora, que deseo sea muchísimo. En cualquier caso, aquí va el primero de los capítulos de este final. Esta vez los he distribuido en menor número pero más extensos, para no desesperaros más. Un fuerte abrazo a todos.
EL LIBRO DE LA VIDA (I)
No había pasado mucho tiempo en reali…
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 16, 2008 a las 11:30am —
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Queridos amigos blogueros, paseantes y lectores, en definitiva, que habéis llegado hasta este capítulo de Soledades. Muchos esperaréis el final en esta décima parte, pero he de deciros que no será así. Este último capítulo de Soledades será el que enlace con el comienzo del verdadero final de esta historia que empezó, como ya pudisteis observar algunos y os dije a otros, con “El Mal del Mundo” y continuó con “La Isla”. Ahora llega el último tramo con “El Libro de la Vida”
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 15, 2008 a las 9:03am —
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Antes de darse cuenta, Ismael ya estaba de vuelta. Ahora tan sólo quedaban los tres en casa. Esperarían un poco más a que regresara Olaf. Tenía unas aptitudes que le harían sobrevivir y confiaban en que se dirigiera allí cuando lo creyera prudente y oportuno. En cuanto le vieran aparecer, le insistirían para abandonar el lugar y dirigirse hacia donde estaban los demás. Eneko se dedicó a pintar durante el tiempo que les quedaba de luz natural y luego prosiguió en el salón. Af
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 14, 2008 a las 9:02am —
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Ismael se despertó de nuevo antes del mediodía. Lo primero que hizo, aún con los ojos entornados, fue llevarse una mano a la cabeza y blasfemar. Le dolía como si tuviese un martillo golpeándole la cabeza con una fuerza brutal. Estaba tumbado en la cama. Reconocía aquel lugar. Lo había logrado. Estaba en casa. Junto a él había una mesita baja de madera tallada y, sobre ésta, un vaso de agua y una pastilla. Sin pensarlo dos veces, tomó la pastilla y el contenido del vaso de un
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 12, 2008 a las 9:39am —
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Dos semanas después, Ismael dijo a Eneko que quería pasar unos días en casa de su abuela para recoger algunas cosas y permanecer a solas consigo mismo. Tenía muchas cosas que poner en orden antes de decir adiós a su antigua vida. Tanto Eneko como Layla comprendieron y le dejaron marchar con la esperanza de que no pasara mucho tiempo hasta su regreso. En esa ocasión, Layla se acercó a su oído y le susurró un “te quiero de vuelta” que le erizó el vello de la nuca. Luego se pus
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 11, 2008 a las 9:32am —
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Eneko cogió la bicicleta y acompañó a pie a Ismael y Layla hacia su casa. Habían hecho muy buenas migas. Ismael tenía casi dieciocho años y Layla había cumplido los veintiuno hacía muy poco, pero había algo en ellos dos, Eneko lo presintió en el tiempo que duró el trayecto hacia el hogar. Sintió una especie de envidia sana, pero no albergó maldad ni pensamientos nocivos contra la relación que notaba estaba creciendo entre ellos muy a pesar del poco tiempo que se conocían. En
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 10, 2008 a las 8:43am —
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Resultó que Layla tenía muchos amigos allí en la ciudad. Gente que vivía en las sombras y que había aprendido a moverse de forma tan sigilosa que apenas parecían el silbido de una leve brisa pegada a las paredes. Esos amigos resultaron ser en su mayoría seres de espíritu inquieto y con ciertas aptitudes. Eneko descubrió que cada uno de ellos llevaba su propia procesión por dentro y cargaban con una soledad similar a la de él, una que no se paliaba ni rodeado de un millar de
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 9, 2008 a las 8:51am —
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En el día en que sus lágrimas secaron su corazón, Eneko contaba con casi veinte años. Maldijo el día en que recibió aquel regalo e incluso el día en que su madre le había dado a luz. En un intento de enmendar el dolor y sufrimiento causados, se dirigió al lienzo en blanco y trató de pintar un pasado diferente, pero aquello no funcionaba así. Lo único visible era el presente, lo demás, pasado o futuro, era una quimera que nunca se llegaba a alcanzar o ya había quedado atrás.
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 8, 2008 a las 8:45am —
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Al cumplir los quince años, Eneko recibió en casa uno de los más insólitos regalos. Recordaba bien aquel día. Fue el comienzo de todo, de lo que ahora era. Llamaron al timbre. El muchacho estaba solo. Su padre, como siempre, estaba trabajando. Eneko siempre lo había conocido así. Un hombre ocupado hasta para estar ocupado. Salió a la calle con la vana esperanza de encontrar al único con el que hubiera deseado compartir el día de su cumpleaños. Lo único que encontró fue un pa
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 7, 2008 a las 10:53am —
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Queridos amigos, después de un mes de silencio literario, vuelvo a la carga con esta tercera entrega por fascículos. Primero fue "El Mal del Mundo", no contento con eso llegó "La Isla" y ahora os presento "Soledades". Así, para desgracia de unos y regocijo de otros, aquí os dejo el primer minicapítulo que, al igual que los anteriores, lo he hecho así para no enfrentaros de golpe con una cantidad infumable de material escrito. En cualquier caso, espero lo disfrutéis. No se
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Añadido por Víctor Morata Cortado el octubre 6, 2008 a las 9:41pm —
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Queridos amigos, blogueros, navegantes del ciberespacio y cualquiera que se atreva a caminar entre mis letras. Con este capítulo se da por conluída esta segunda parte de aquello que empezó siendo tan sólo una idea y que ha proliferado más de lo que esperaba. Para quienes hayan disfrutado de la historia he de decir que es posible que esto no acabe aquí (aún quedan incógnitas en el aire que han de ser resueltas). Os agradezco de corazón a todos los que habéis tenido la sant
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Añadido por Víctor Morata Cortado el agosto 29, 2008 a las 8:06am —
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LA ISLA (X)
Damián les dio unas indicaciones básicas para salir de allí y esperó a que la noche cayese sobre el barrio para depositar a Fausto y Alicia cerca de la casa. Los padres de Fausto habían muerto durante el asalto, los hombres de Leandro los habían aniquilado sin mediar palabra, sin darles la oportunidad de rendirse. Damián había tenido la suficiente delicadeza para evitarle el mal trago de una visión tan trágica al muchacho y había hecho qu
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Añadido por Víctor Morata Cortado el agosto 28, 2008 a las 7:52am —
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