Hace un tiempo cuidaba a una niña pequeña, tenía 3 años. Me tocaba darle de cenar y hacerla dormir antes de que viniera su madre de trabajar.
Recuerdo que una noche me pedía que le encendiera la luz, que le daba miedo dormirse en la oscuridad porque decía que no podía ver nada. Entonces me senté a su lado y le dije: "¿sabes que en realidad si se puede ver en la oscuridad? Tienes que esperar un ratito y entonces la luz empezará a entrar despacito por debajo de la puerta y por las rendijas de las ventanas y entonces podrás ver en la oscuridad" Me quedé sentadita a su lado y esperamos juntas que entrara la luz, hasta que conseguimos ver en la oscuridad.
Hoy recordando a aquella niña que aún siendo tan pequeña me enseñó tanto, me acordé de aquel momento y me he puesto a pensar que siempre hay un rayo de luz que entra por alguna parte. Cuando el alma se pone oscura y parece todo negro, si nos quedamos tranquilos e intentamos relajarnos ese rayito de luz entrará despacito y podremos ver a través de la oscuridad.
Ya veo ese rayito de luz y todo comienza a cambiar de color.
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