Hola! ¿Cómo están?, yo ya por estos tiempos estoy celebrando el Día de Muertos, y no hay nada mejor para empezar que con esta poesía náhuatl, escrita por Nezahualcóyotl, un gran poeta indígena, que con sus cantares podía encerrar toda la cosmovisión y el misticismo de la culturaa azteca, disfrútenla:
YA se difunde, ya se difunde nuestro canto.
En medio de joyas, en medio de oro
se ensancha el Árbol Florido.
Ya se estremece, ya se esparce.
¡Chupe miel el ave quetzal,
chupe miel el dorado quéchol!
Tú te has convertido en Árbol Florido:
abres tus ramas y te doblegas:
te has presentado ante el dador de vida:
en su presencia abres tus ramas:
nosotros somos variadas flores.
Perdura aún allí,
abre tus corolas aún en esta tierra.
Si tú te mueves, caen flores,
eres tú mismo el que te esparces.
No acabarán mis flores,
no acabarán mis cantos:
yo los elevo: soy un cantor.
Se esparcen, se derraman,
amarillecen las flores:
son llevadas al interior de lo dorado.
Flores de cuervo, flores de manita
tú esparces, tú haces caer
en medio de las flores.
Ah, sí: yo soy feliz,
yo el príncipe Nezahualcóyotl
juntando estoy joyas, anchos penachos de quetzal,
estoy contemplando el rostro de los jades:
¡Son los príncipes!
Viendo estoy el rostro de Águilas y Tigres,
estoy contemplando el rostro de jades y joyas.
El resplandor de una ajorca cuajada de jades:
eso es vuestra palabra y vuestro pensamiento,
oh vosotros, reyes Motecumotazin y
[Nezahualcoyotzin:
y tendréis que dejar huérfanos alguna vez a vuestros
[vasallos.
Ahora, sed felices al lado, a la vera del que dé vida:
¡no por segunda vez se es rey en la tierra:
tendréis que dejar huérfanos alguna vez a vuestros
[vasallos!
Ahora sé feliz, ahora engalánate,
tú, príncipe Nezahualcóyotl:
toma para tí las flores de aquél por quien vivimos.
Va a cansarse, va a hastiarse aquí:
alguna vez ocultará su gloria y su renombre:
por muy leve tiempo se dan en préstamo, oh
[príncipes.
Ahora sé feliz, ahora engalánate,
tú, príncipe Nezahualcóyotl:
toma para tí las flores de aquel por quien vivimos.
Piensa Nezahualcóyotl:
Que allá solamente es la casa del autor de vida:
solo anda tomando el trono y el solio,
sólo está andando la tierra y el cielo.
Allá está feliz y dará su dicha.
¡Nos iremos ay... gozaos!
Lo digo yo, Nezahualcóyotl.
¿Es que acaso se vive de verdad en la tierra?
¡No por siempre en la tierra,
sólo breve tiempo aquí!
Aunque sea jade, también se quiebra,
aunque sea oro, también se hiende,
y aun el plumaje de quetzal se desgarra:
¡No por siempre en la tierra:
sólo breve tiempo aquí!
(Traducción de Ángel María Garibay K.)
"No por siempre en la tierra, sólo breve tiempo aquí", así que a disfrutar la vida, para poder gozar de lo que hay después de ella...
SALUDOS!!!
Etiquetas: arbol, azteca, florido, minerva, muerte, méxico, nezahualcoyotl, poesía, vida
Compartir
¡Necesitas ser un miembro de CONSECUENTES para añadir comentarios!
Participa en esta red social