
Palabra que versas sobre un camino sombrío,
niego leerte porque batallas en pos de lo real,
entre mis sabanas de seda lloro en un eco frío,
palabra gentil que agoniza a golpe de pedestal.
Conformas el signo que no cree en si mismo,
fustas de oscuro riscal azotan tu cara virtual,
término verbal preso de anónimo eufemismo,
hoy pude verte arreciar sin entrar en tu portal.
Un color negro zaíno burló tu fina estocada...
caístes en el albero de un hombre engañoso,
un reguero de sangre vertió roja en cascada.
Palabra que señuelas visos ciegos de abrigos,
enuncias amigos que no llegan a cinco dedos,
no hay amigos... pero la palabra nunca morirá.
Francisco Javier López García de Vinuesa.
Ceuta (España). 13 12 2008.
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