
Noche y día
Es la noche el sosiego de los dioses,
no la complicidad de los amantes.
En el día se incurren adulterios
que estrategias metódicas fraguasen.
La rutina es amiga de la sombra,
la luz es como el ángel
que desvela secretos
y acentúa bellezas en la carne.
La noche es el reposo, y en el día
se consuman batallas jadeantes.
En la noche germinan
sueños involuntarios, que no saben
articular esquemas o programas
o establecer enlaces
de unión de corazón y de cerebro
en emotivo, lúcido engranaje.
El auténtico sueño
germina al sol, como los tulipanes,
abriéndose gentil, voluptuoso,
como el capullo se abre en los rosales.
Sueño de ojos abiertos,
mente vivaz y voluntad vibrante.
La noche es muda y ciega,
no pertenece a nadie.
De día no se duerme, se dialoga,
se acaricia, se juega, se combate.
Oh, ven a mí de día,
que de tanto soñarte
se me agudiza el tacto de los dedos,
se me rebela el sexo, se deshacen
los últimos tabúes y prejuicios,
y el aire me resulta irrespirable.
A la luz, a la luz, que en torbellino
se nos vuelque a través de los cristales
sobre la doble desnudez aunada,
y prolongue las horas de la tarde.
Los Angeles, 22 de agosto de 2009
(Poema incluído en la siguiente web, de Francisco Alvarez Hidalgo):
http://poesiadelmomento.com/2009/poemas157d.html
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